(Buenoooooooooo, ya sé que no es el lugar y que uno de los dos personajes, no existe todavía pero... me apeteció escribir y como este sitio es libre XD)
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Andando por Hogwarts de forma un tanto ausente, llegó donde la pista de Quiddich y se quedó mirando las altas pértigas y las altas gradas que rodeaban al campo luciendo los cuatro estándartes de las cuatro casas. Como echaría de menos ese lugar, esa pista, esa escuela, el encanto especial de Hogwarts... Faltaban dos meses y medios para marcharse definitivamente tras pasar sus exámenes pero... no podía, no quería irse igual como tampoco había querido ir. Recordando su niñez, ahora pareciéndole tan lejana, se encaminó de vuelta al castillo rodeando los extensos terrenos con los que contaba la escuela.
De repente, un chico se le plantó delante, como apareciendo de la nada.
-Hola.-Saludó tímidamente.
-¿Eres Christine Adickson?-dijo como escupiendo el nombre totalmente serio.
-Así es. ¿Cómo...?-pero no terminó la pregunta pues la respuesta estaba en el atuendo de Slytherin que el chico portaba.
-Me llamo Sir Walter Thomas Donahiu, hijo del Clan Donahiu. -Se presentó sériamente-Tú perteneces a la parte traidora de mi estirpe.
Entonces retrocedió un paso. ¿Tenía enfrente a esa familia que jamás en su vida había conocido?
-¿Por qué me buscas?-se rehizó a si mismo, obligándose a ello.
-No tendrías que estar aquí. No tienes derecho a estar aquí, ni a recibir educación en esta escuela, mestiza.-Gruñó.
-Eso no lo decides tú. Lo decide la directora de Hogwarts y si fui aceptada, fue por algo.
-Ya veo señorita que no lo entiende.-Sonrió cínicamente y sacó su varita.
¿Un duelo? Sabía como se llevaban a cabo los duelos y esa, no era la forma. ¿Qué le sucedía a ese chico? No lo entendía.
Sacó rápidamente la suya propia y le encaró.
-Expulsiarmus.
-Protego.-Contestó al segundo después y su varita quedó en su mano.
-Vaya, eres buena siendo muggle. -Lanzó otro hechizo que ella logró detener protegiéndose. Nunca había hecho duelo y tampoco quería herir a ese chico... le parecía que había algo importante en él, algo importante para ella cuando, un ataque, la golpeó de pleno.
Se despertó gritando en su cama, sudada, con la respiración entrecortada y la varita en la mano.
¿Realmente lo había soñado? Jamás había visto a ese chico en Hogwarts. Sin poder dormir de nuevo, decidió escribir el sueño.
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Andando por Hogwarts de forma un tanto ausente, llegó donde la pista de Quiddich y se quedó mirando las altas pértigas y las altas gradas que rodeaban al campo luciendo los cuatro estándartes de las cuatro casas. Como echaría de menos ese lugar, esa pista, esa escuela, el encanto especial de Hogwarts... Faltaban dos meses y medios para marcharse definitivamente tras pasar sus exámenes pero... no podía, no quería irse igual como tampoco había querido ir. Recordando su niñez, ahora pareciéndole tan lejana, se encaminó de vuelta al castillo rodeando los extensos terrenos con los que contaba la escuela.
De repente, un chico se le plantó delante, como apareciendo de la nada.
-Hola.-Saludó tímidamente.
-¿Eres Christine Adickson?-dijo como escupiendo el nombre totalmente serio.
-Así es. ¿Cómo...?-pero no terminó la pregunta pues la respuesta estaba en el atuendo de Slytherin que el chico portaba.
-Me llamo Sir Walter Thomas Donahiu, hijo del Clan Donahiu. -Se presentó sériamente-Tú perteneces a la parte traidora de mi estirpe.
Entonces retrocedió un paso. ¿Tenía enfrente a esa familia que jamás en su vida había conocido?
-¿Por qué me buscas?-se rehizó a si mismo, obligándose a ello.
-No tendrías que estar aquí. No tienes derecho a estar aquí, ni a recibir educación en esta escuela, mestiza.-Gruñó.
-Eso no lo decides tú. Lo decide la directora de Hogwarts y si fui aceptada, fue por algo.
-Ya veo señorita que no lo entiende.-Sonrió cínicamente y sacó su varita.
¿Un duelo? Sabía como se llevaban a cabo los duelos y esa, no era la forma. ¿Qué le sucedía a ese chico? No lo entendía.
Sacó rápidamente la suya propia y le encaró.
-Expulsiarmus.
-Protego.-Contestó al segundo después y su varita quedó en su mano.
-Vaya, eres buena siendo muggle. -Lanzó otro hechizo que ella logró detener protegiéndose. Nunca había hecho duelo y tampoco quería herir a ese chico... le parecía que había algo importante en él, algo importante para ella cuando, un ataque, la golpeó de pleno.
Se despertó gritando en su cama, sudada, con la respiración entrecortada y la varita en la mano.
¿Realmente lo había soñado? Jamás había visto a ese chico en Hogwarts. Sin poder dormir de nuevo, decidió escribir el sueño.

